Navidad en Chile: el origen de una celebración con tradiciones propias
La imagen de la familia reunida alrededor de la mesa, luces decorativas, árboles
adornados en rojo y verde, renos en los techos y muñecos de nieve inflables se ha
vuelto común en la celebración de la Navidad en Chile. Sin embargo, este
imaginario —fuertemente influido por el hemisferio norte— no siempre fue la forma
en que se vivieron estas fechas en el país.
Raúl La Torre, historiador y coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de
los Andes (Uandes), explica que la Navidad en Chile tuvo durante décadas
características muy distintas a las actuales. “En Chile la Navidad se vive con
tradiciones propias, y una de las características que tenían las celebraciones de
Navidad hasta entrada la primera mitad del siglo XX era que tenía una similitud a
las celebraciones de Fiestas Patrias en septiembre, con ramadas y con fiesta”,
señala.
Según detalla el historiador, estas celebraciones incluían espacios festivos y
comidas típicas, con algunas diferencias en las bebidas que se consumían. En ese
contexto, la horchata y la cola de mono fueron bastante populares durante la
Navidad, aunque con el paso del tiempo comenzaron a desaparecer, al igual que
las ramadas.
Este cambio cultural se explica, en parte, por el rol de la Iglesia, que impulsó
una transformación en el sentido de la celebración. “La Iglesia motivó mucho a
que fuera más un tiempo de reflexión que un tiempo de celebración”, indica La
Torre, lo que marcó un giro en la forma de vivir la Navidad en Chile.
¿Por qué se dice “Pascua”?
Otro rasgo distintivo es el uso del término “Pascua”. En el país se habla tanto de
la Pascua de Resurrección como de la Pascua de Navidad, asociada al nacimiento
de Jesús. De ahí proviene también una de las particularidades más reconocibles
de la Navidad chilena: que Santa Claus o Papá Noel reciba el nombre de Viejo
Pascuero.
Así, la Navidad en Chile combina hoy influencias externas con una historia
marcada por tradiciones locales, cambios culturales y un fuerte componente
religioso, que explican por qué esta celebración tiene características propias en el
contexto latinoamericano.