¿Qué hay detrás del cambio de gabinete de Kast? Experto apunta a un mayor
manejo político
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A 69 días de haber asumido, el presidente José Antonio Kast realizó la noche de este
martes su primer cambio de gabinete que incluyó la salida de Mara Sedini y Trinidad
Steiner de las carteras de Secretaría General de Gobierno y Seguridad Pública,
respectivamente.
En su reemplazo asumieron Claudio Alvarado y Martín Arrau, en ajustes que buscan
fortalecer áreas consideradas sensibles para el Gobierno.
Guillermo Bustamante, director del Doctorado en Comunicación de la Universidad de los
Andes (Uandes), sostiene que las modificaciones “marcan un inicio mucho más
político” en dos ministerios relevantes para concretar el programa presidencial.
A juicio del académico, uno de los principales problemas de la actual administración ha
sido el manejo comunicacional, por lo que la llegada del gremialista a la vocería de
Gobierno podría aportar una relación más fluida con los medios de comunicación.
“Va a implicar bajar mucho más la política que se está trabajando desde Interior y la
coordinación con todos los ministerios a la ciudadanía”, explica.
Seguridad y alineamiento político
Respecto de la llegada de Martín Arrau al Ministerio de Seguridad Pública, el académico
de la Uandes afirma que su incorporación no responde únicamente a criterios técnicos,
sino también a una mayor cercanía con la línea política del Partido Republicano.
“Arrau es republicano y está dentro de la misma lógica de este espacio. Ya conoce al
equipo con el que ha trabajado anteriormente”, señala.
También, indica que el ajuste ayuda al Gobierno porque integra figuras con mayor
peso político en ministerios estratégicos, aunque aclara que no se trata de un
remezón profundo, considerando que las nuevas autoridades ya ejercían funciones dentro
del gabinete.
“El gobierno de José Antonio Kast se beneficia absolutamente con este cambio de
gabinete porque incorpora a personas con peso político dentro del gabinete”, afirma.
Finalmente, Bustamante sostiene además que tanto la Secretaría General de Gobierno
como Seguridad Pública requerían un manejo político mayor al que tenían hasta
ahora, especialmente en un escenario donde la comunicación y la coordinación interna
han sido temas sensibles para La Moneda.