
Última actualización noviembre 1st, 2026 11:24 PM
Nov 01, 2026 admin Actualidad, Región 0
ECOS DEL CAVANCHA Y DE UN HOMENAJE: EL TRIBUTO A LOS FORJADORES DE LA TIERRA DE CAMPEONES 1977 – 1978…
En los salones del Hotel Gavina, el aire de Iquique se volvió intenso y aromático de nostalgia, emoción y gloria. No era una cita más; era la reunión de la memoria viva, el reencuentro de aquellos hombres que moldearon con sudor, coraje y talento la identidad de un pueblo entero.
Los integrantes de la tertulia de «Los Cafeteros del Gavina» no solo convocaron a una ceremonia: abrieron las puertas de la historia para rendir un homenaje imperecedero a la generación dorada del fútbol iquiqueño.
Hay tardes en que el tiempo, como esa tarde en que fueron homenajeados, siempre tirano y apresurado, decidió hacer una pausa en Iquique. Esa tarde del viernes 30 de octubre la brisa del Pacífico pareció soplar con la misma intensidad de aquellos domingos gloriosos de los años 1977 y 1978 y el cemento del estadio Municipal de Cavancha volvió a vibrar con el eco de pasadas hazañas.
Allí estaban otra vez esos paladines del éxito. Los vímos caminar mas lentamente, con el andar pausado de quienes ya corrieron todas las batallas y las ganaron con el alma.
Ahí en los salones y en el entorno de la piscina del gigante hotelero Hotel Gavina, estuvo simbólicamente la zurda de elegancia pura de Juan Ponce de Ferrari; los atajadas y defensa del pórtico de cariñoso y respetuoso e hidalgo amigo Luis Acao; la entrega incansable y dribling de Jaime Carreño, la jerarquía y el pundonor de Víctor Hugo Saravia, los goles de Fidel Dávila, que hacían estremecer a Cavancha y ese otro gigante de los tres palos, el inigualable Domingo Campodónico. Al frente, ordenando la memoria y la emoción, la batuta siempre bien encauzada de su director técnico, José María Novo, guiando al grupo con la misma sabiduría táctica y humana de siempre.
Fue una jornada memorable que quedará en los anales deportivos del agradecimiento de los iquiqueños.
Y aunque la distancia terrenal a veces intente imponerse, el ambiente se llenó de una luz distinta al sentir la presencia viva en el alma de Fidel Dávila y del eterno e inigualable José Ponce de Ferrari. Estaban todos. Nadie faltó a la cita con la historia.
El tiempo ha hecho su trabajo, sí. Hoy lucen más viejos, más trajinados pero hidalgos, siempre hidalgos.
Teo Rojas Cabrera
Periodista Senior
Viviendo Mi Jubileo.

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