Memorizar sigue siendo importante en la era de la IA
A pesar del avance de la inteligencia artificial, la memoria continúa siendo
un componente esencial del aprendizaje humano. Como plantea Diamond
(2020), la memoria de trabajo —entendida como la capacidad de mantener
información en la mente y procesarla activamente— es una de las funciones
ejecutivas fundamentales para aprender desde las primeras etapas de la
formación y para desarrollar procesos cognitivos de mayor complejidad.
El uso de la IA no reemplaza la necesidad de memorizar, ya que para
analizar, resolver problemas, argumentar, crear o evaluar información, el
cerebro debe disponer de conocimientos previos almacenados en la
memoria. La IA puede proporcionar información inmediata, pero no puede
sustituir las conexiones cognitivas que cada persona construye a partir de
lo aprendido y que le permiten comprender, relacionar conceptos, tomar
decisiones y darle sentido a lo que está aprendiendo.
La revisión sistemática realizada por Puma Chombo et al. (2024) concluye
que la memoria de trabajo desempeña un papel decisivo en el aprendizaje
de una segunda lengua, el desarrollo del lenguaje y la resolución de
cálculos matemáticos. Asimismo, evidencian que estrategias como la
gamificación, los programas computarizados de entrenamiento cognitivo, la
actividad física aeróbica y la práctica del yoga contribuyen
significativamente a fortalecer esta capacidad.
En consecuencia, lejos de perder relevancia en la era de la IA, la memoria
continúa siendo la base para construir aprendizajes significativos y
habilidades cognitivas superiores. La tecnología puede potenciar el
aprendizaje, pero sólo cuando existe una estructura de conocimientos
consolidada que permita comprender, interpretar, relacionar y utilizar
críticamente la información disponible, por lo tanto, esta función ejecutiva
debemos cultivarla y trabajarla.
Este escenario plantea uno de los principales desafíos para el profesorado:
repensar cómo integrar la IA en los procesos de enseñanza y aprendizaje
sin relegar el desarrollo cognitivo del estudiante. La pregunta es cómo usar
IA pedagógicamente intencionada, lo que implica diseñar rutinas didácticas
que favorezcan la comprensión profunda, reflexión, argumentación,
resolución de problemas, creatividad, abstracción y metacognición. Solo así
será posible formar estudiantes capaces de utilizarla como herramienta
para potenciar su pensamiento.