Estudio revela las razones detrás de la crisis de acceso a la vivienda en Chile
El acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales desafíos para las
familias chilenas. Así lo muestra el estudio Asequibilidad de la vivienda en Chile: una
breve nota, elaborado por el Centro de Estudios Inmobiliarios de la Escuela de Negocios
ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), que analiza cómo la combinación entre
precios de las viviendas, tasas de interés e ingresos familiares ha deteriorado la
capacidad de compra en los últimos años.
De acuerdo con el informe, el mercado inmobiliario residencial atraviesa una crisis
persistente desde 2022, con ventas de viviendas nuevas muy por debajo de los niveles
registrados durante la década anterior. Mientras existe una oferta cercana a las 100 mil
viviendas, también hay un importante número de familias que necesitan una propiedad,
pero no cuentan con la capacidad para adquirirla.
Por qué comprar se volvió más difícil
Para medir esta realidad, el estudio desarrolló un índice de asequibilidad que
incorpora el precio de las viviendas, las tasas de los créditos hipotecarios, un índice de
asequibilidad que incorpora el precio de las viviendas, las tasas de los créditos
hipotecarios y la evolución de los salarios.
Los resultados muestran que este indicador se deterioró sostenidamente desde 2010,
tuvo una fuerte caída a partir de 2021 por el aumento de las tasas de interés y, aunque
desde 2024 presenta una recuperación gradual, aún no vuelve a los niveles previos.
“Lo que este índice muestra es que la vivienda sigue siendo a inicios de 2026 mucho
más difícil de comprar que cinco años antes”, explica José Miguel Simian, director del
Centro de Estudios Inmobiliarios de la Escuela de Negocios ESE de la Uandes.
El estudio también analiza los datos de la Encuesta Casen 2024 para estimar qué tipo de
vivienda pueden adquirir las familias según su nivel de ingresos. Los resultados
evidencian un deterioro importante respecto de años anteriores. Mientras en 2017 el 60%
de los hogares no podía comprar la vivienda que ocupaba, en 2024 esa proporción
aumentó al 80%.
Ante esta brecha, muchas familias han debido buscar caminos alternativos: acceder a
subsidios habitacionales, optar por el arriendo o postergar la compra de una
propiedad.