El desafío económico global que podría tensionar el inicio del gobierno de
José Antonio Kast
El conflicto en Medio Oriente podría alterar las prioridades económicas
inmediatas de Chile, especialmente si se prolonga y mantiene presiones sobre el
precio del petróleo, la inflación global y las tasas de interés internacionales. En
ese escenario, las perspectivas y acciones del nuevo gobierno de José Antonio
Kast podrían verse modificadas. Así lo advierte Mario Tessada, director del
Magíster en Finanzas de la Universidad de los Andes (Uandes), quien explica
que el impacto dependerá en gran medida de la duración del conflicto.
Según el académico, si el conflicto es breve el daño sería manejable y el
escenario base podría seguir siendo compatible con una administración enfocada
en crecimiento económico, inversión y normalización macroeconómica. En
ese contexto, el efecto más directo para Chile sería un alza en combustibles,
transporte y costos logísticos, además de presión sobre las expectativas de
inflación. “Una salida clara del conflicto terminaría esta visión negativa porque los
fundamentos de riesgo seguirían siendo de apoyo”, señala.
Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el panorama se vuelve más complejo. En
ese caso, Chile tendría que operar con petróleo alto, mayor inflación
importada, tasas globales más rígidas y menor liquidez internacional, lo que
reduciría el margen político y financiero de la nueva administración.
El desafío del crecimiento
Una vez superado el shock externo, Tessada plantea que el desafío para el nuevo
presidente, José Antonio Kast, debería ser reposicionar a Chile en una narrativa
de reconstrucción del crecimiento potencial del país. Esto permitiría mejorar
las primas por riesgo, generar tasas de interés más bajas y entregar mayor
visibilidad para la inversión.
En este escenario internacional más incierto, el académico también advierte que el
espacio para impulsar una reforma tributaria en el corto plazo sería limitado.
Cuando los mercados enfrentan un shock petrolero, mayor inflación y menor
apetito por riesgo, “cualquier señal que afecte inversión, utilidades esperadas
o costo de capital tiende a ser castigada con rapidez”. Por lo mismo, sostiene
que sería preferible esperar a que el escenario internacional se estabilice antes de
avanzar en ese tipo de cambios.