Futuro laboral entre las competencias y la Inteligencia Artificial
Juan Rojas, Director de Ingeniería Comercial U.Central sede Región de Coquimbo
El Foro Económico Mundial ya advertía en su informe 2025 que se crearían cerca
de 170 millones de nuevos empleos y que, de aquí a 2030, el 39% de las
competencias laborales experimentará cambios significativos, situando el
conocimiento en inteligencia artificial y datos como la principal entre las diez más
relevantes. Frente a este escenario, resulta clave comprender qué es aquello que
realmente nos diferencia de la IA y, desde esa reflexión, avanzar hacia un enfoque
híbrido que articule competencias técnicas —las denominadas hard skills— con
soft skills o competencias humanas sólidas, no sólo determinantes para la
inserción laboral, sino fundamentales para construir trayectorias profesionales
sostenibles y exitosas en el largo plazo.
Bajo esta mirada, no resulta extraño que hoy pensemos que nuestro futuro laboral
depende, casi exclusivamente, de la capacidad técnica que logremos desarrollar:
la experiencia en procesos de transformación tecnológica, el manejo y análisis de
datos, el conocimiento en ciencia de datos y, en general, el dominio de aquellas
competencias que el mercado exige como requisito fundamental para postular,
mantenerse o proyectarse en el mundo del trabajo. Y si a este escenario le
sumamos la creciente incorporación del uso de la inteligencia artificial, surge con
fuerza la idea de que podríamos ser reemplazados. Este supuesto, tan legítimo, se
explica principalmente porque hemos puesto el foco en el impacto de la IA sobre
las tareas operativas del quehacer laboral, sin considerar la relevancia y el valor
de las habilidades horizontales, aquellas que durante años fueron denominadas
“blandas”.
Sin embargo, lo verdaderamente relevante es cómo gestionamos y fortalecemos
nuestras capacidades humanas, ya que el riesgo no está en ser reemplazados por
la inteligencia artificial, sino por personas que sepan utilizarla de manera más
estratégica y consciente. Estas capacidades, que en definitiva constituyen las
competencias laborales requeridas en el mundo del trabajo, son objeto de un
esfuerzo permanente y sistemático por parte de la academia, en articulación con
los actores relevantes del entorno productivo: empresas y organizaciones que
operan en un contexto de transformación constante, marcado por la globalización
y la emergencia de nuevos modelos de negocio que redefinen las reglas del juego
laboral.
En este marco, las capacidades asociadas a procesos que permiten acelerar la
toma de decisiones y acceder de manera oportuna a información clave para la
inteligencia de mercado representan una brecha evidente, que puede ser
abordada eficazmente por la inteligencia artificial. Frente a ello, el desafío es
avanzar de forma continua, aprendiendo y fortaleciendo las competencias técnicas
en sintonía con la velocidad y el ritmo de transformación que impone la tecnología.
Los desafíos en la formación de nuestros futuros profesionales pasan por definir
cómo incorporar y utilizar la inteligencia artificial, cómo adaptarnos a los cambios
del entorno global y cómo gestionar la ciencia de datos, pero especialmente por
desarrollar una capacidad de gestión que no se limite únicamente a la continuidad
de estudios, sino que incorpore formación mediante diplomados y certificaciones.
Una preparación orientada a quienes toman decisiones a diario y requieren una
mirada estratégica, de alta gerencia y competitividad.