Cerrar el año con sentido: 4 recomendaciones para hacer un buen balance personal
del 2025
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El cierre del año invita a detenerse y mirar en perspectiva lo vivido durante los últimos
meses. Más allá de las celebraciones, este momento suele abrir un espacio de reflexión
personal, donde aparecen preguntas sobre decisiones tomadas y cambios que marcaron
el período que termina.
Pero hacer un balance no solo implica evaluar resultados, sino también reconocer
aprendizajes, ajustar expectativas y darle sentido a lo vivido. Esa revisión permite
cerrar etapas con mayor claridad y enfrentar el nuevo comienzo con metas más realistas,
conectadas con la experiencia acumulada y no solo con deseos de último minuto.
Claves para hacer un buen balance de año
Romina León, psicóloga clínica y académica de la Escuela de Psicología de la
Universidad de los Andes (Uandes), entrega cuatro recomendaciones para hacer un
buen balance personal del año. Estas son:
Revisar mes por mes cuáles fueron los principales eventos o qué es posible
recordar de las cosas que pasaron en cada mes del año: “Habitualmente, el fin
de año nos encuentra en un estado donde la gran mayoría de las personas se
sienten un poco más cansadas y muchas veces puede parecer fácil dejarse llevar
por aquello, y perder de vista que el año ha sido muy largo y que han ocurrido
muchas cosas. Entonces, hacer una revisión de mes a mes puede ser una buena
manera de tratar de no omitir y visualizar todas las cosas más relevantes que
ocurrieron”.
Recordar cuáles fueron los propósitos con los que iniciamos el año: “Resulta
útil tratar de comparar cómo estoy terminando el año respecto de lo que yo
esperaba para este año. Muchas veces, nuestras expectativas se pueden cumplir
o verse frustradas por aspectos personales, o también porque simplemente la vida
nos lleva por otros caminos y se imponen otros sucesos que pueden cambiar
nuestros planes. Es importante tratar de ser imparcial, hacer una evaluación lo
más objetiva posible, en el sentido de darle el justo valor a la propia conducta y a
lo que, en el fondo, no se puede atribuir al propio comportamiento”.
Intentar rescatar al menos tres, cuatro o cinco cosas positivas del año: “No
hay que perder de vista que siempre, incluso en las situaciones más adversas,
algo hay en cada vida que se puede agradecer, que puede resultar nutritivo o
positivo, o un regalo, en el fondo, para cada persona. Intentar no dar por sentado
lo que se tiene, como la salud, el trabajo, la familia, etcétera. Valorarlo,
agradecerlo, mirarlo y recordarlo a lo largo de todo lo que ha sido este año”.
Pensar de la manera lo más realista posible en propósitos o metas para el
año que empieza: “Metas realistas porque en la medida de que son alcanzables,
le otorgan a cada persona una sensación de motivación y propósito que puede
resultar enriquecedora al momento de tomar decisiones, hacer esfuerzo y de
contactarse con la voluntad”.