Un dato preocupante de la Casen: La pobreza golpea con más fuerza a niños y adolescentes
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Los resultados de la última encuesta Casen volvieron a poner sobre la mesa las
brechas sociales que persisten en el país, especialmente entre los grupos más
vulnerables. Si bien existen avances en algunos indicadores generales, el detalle
de las cifras muestra realidades que requieren atención prioritaria desde las
políticas públicas.
Uno de los datos que más preocupa es la situación de la infancia, donde la
pobreza alcanza niveles muy por sobre el promedio nacional: 28%. A esto se
suman otras condiciones de vulnerabilidad que afectan a distintos segmentos de la
población y que refuerzan la necesidad de mirar los resultados más allá del
dato agregado.
Andrés Barrios, director del Human Development Lab de la Universidad de los
Andes (Uandes), comenta que, sin duda, las personas en situación de
discapacidad y mayores son grupos relevantes y particularmente
vulnerables a distintos tipos de shocks, “lo que hace importante monitorear su
situación”. Pero, advierte que hay otros cuya magnitud no permite relativizar el
problema.
Una brecha que no se puede ignorar
El experto subraya que “al estudiar el perfil de la población en pobreza hay dos
grupos particularmente relevantes”. En primer lugar, apunta directamente a la
infancia: “Las cifras de pobreza multidimensional entre menores de edad
indican que un 28% de ellos viven en esta situación”.
En ese sentido, enfatiza que esta cifra es muy superior al promedio nacional, por
lo que no se debe ignorar, y agrega que, como país, “necesitamos poner a los
niños en el centro de nuestras políticas públicas”.
Junto con los menores, el análisis también identifica a otro grupo crítico. “Las
cifras de pobreza entre adultos que no han completado la educación media
son también muy altas”, señala el académico Uandes, en un contexto marcado
por la fragilidad laboral de los hogares de menores ingresos.
En esa línea, advierte que, considerando “la caída de ingresos autónomos en
hogares del primer decil y lo que ello nos sugiere sobre la integración de estas
familias al mercado laboral, es una población que no podemos descuidar”. Por lo
mismo, concluye que “dar herramientas a estos grupos para que puedan
integrarse al mercado laboral debiese ser una prioridad”.