Encuentro en Matilla marca histórico precedente para el futuro vitivinícola del Norte Grande
La cita reunió a productores vitivinícolas indígenas de Pica, Codpa, San Pedro de Atacama y
Matilla, destacando la producción vinífera que se proyecta desde los oasis del desierto.
Iquique, 10 de diciembre de 2025.– Bajo el atardecer de la plaza Caupolicán, Matilla vivió una
jornada histórica al convertirse en la sede del Primer Encuentro de Indígenas Vitivinicultores de
la Macro Zona Norte de Chile, organizado gracias al convenio suscrito entre la Corporación
Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y la Universidad de Tarapacá, como parte del Fondo
de Tierras y Aguas Indígenas, el cual busca rescatar prácticas y trayectorias de la vitivinicultura
ancestral asentada en oasis y quebradas del desierto de Atacama.
Este encuentro marcó un hito al reunir a viñateros y viñateras aymaras, quechuas y licanantay
de Pica, Codpa, Matilla y San Pedro de Atacama, quienes compartieron técnicas, experiencias
productivas y el sabor de vinos con identidad. Desde chacolíes y mistelas hasta destilados con
recetas familiares, cada sabor rememoró historias, memorias y conocimientos transmitidos por
generaciones en territorios de extrema aridez, donde la vid ha sobrevivido desde el siglo XVI
gracias al ingenio de las comunidades andinas.
El Subdirector Nacional Iquique de CONADI, Juan Pablo Pérez Angulo, destacó el carácter
trascendental de “esta iniciativa que visibiliza los conocimientos indígenas aplicados al vino en
zonas extremas. Pero si queremos que ese legado sea reconocido, la Ley 18.455 debe cambiar,
ya que no contempla la realidad de los viñedos ancestrales del Norte Grande, para respetar su
origen y su historia”.
“Este encuentro no es sólo una reunión contemporánea: es la continuidad de una historia que
comenzó en 1589, cuando Damián de Morales trajo las primeras vides a estas tierras. Desde
entonces, Matilla, Codpa y otros valles del Norte Grande han mantenido una producción
cargada de memoria. Hoy, los pueblos indígenas no están comenzando algo nuevo, están
defendiendo una tradición que nunca se detuvo”, sostuvo el Dr. Alberto Díaz, historiador de la
Universidad de Tarapacá.
SABERES QUE NACEN DEL DESIERTO
Durante la actividad, los productores coincidieron en que cultivar la vid en estas zonas no es
sólo una labor agrícola: es un acto de persistencia cultural. En pleno desierto, donde la salinidad
y la escasez de agua son un desafío constante, cada cosecha representa la continuidad de un
patrimonio que mezcla técnicas con conocimientos adaptados a un entorno extremo.
“Tal como en otros valles han logrado resguardar su identidad, nosotros también buscamos que
el vino del Norte Grande sea reconocido por lo que es: único y con historia propia”, expresó
Leticia González, quien expuso sobre el trabajo que realizan en Toconao. Junto a ella, también
hubo exposiciones de Haydeé Montecinos, representante de Codpa, y Victoria Contreras de la
Cooperativa Lagar de los Oasis.
Durante el evento, se reconoció a Felipe Loayza, agricultor de Pica y miembro de la Cooperativa
Lagar de los Oasis, cuyas cepas Moscatel Rosada y Pica resultaron ganadoras en el Catad’Or
World Wine Awards. Además, el público disfrutó de degustaciones guiadas, presentaciones
artísticas y un circuito de stands que pusieron en valor el conocimiento enológico heredado en
los territorios del norte.